Noche de viernes, cuarto a oscuras, pensamientos revoloteando a mi alrededor. Observo a la luna desde mi ventana. Tengo sueño, pero la luna no me deja dormir.

No veía la luna llenita, desde hace un par de meses, este invierno travieso me la escondió, bajo su manto violeta y frío.
Al rato la luna dejó de asomarse, consciente tal vez de lo mucho que me distrae.

¿Cuántas lunas llenas habré visto durante toda mi vida? No tengo ni remota idea.

Este fin de semana hubo un eclipse total de luna, ya Mmar nos contó su versión de los hechos y,cómo de este lado del mundo no se pudo obervar, me quedo con esta historia, que un querido amigo escribió hace unos meses y compartió conmigo, bueno con todos los que leemos su blog y que en lo particular me encanta, ya saben...romántica que es una.

Imagen por: Gatinha al pie de su cama.