Sus palabras llegaban hondo
resonaban como campanas de cristal
con él tuve siempre la sensación
de ser vista por primera vez.
Y miraba a través de mí
cualquier cosa que ocultara
la sabría sin yo confesar
Bajo su sombra me sentía
niña, mujer, libre, protegida,
mientras yo sólo me dedicaba a recibir
todo cuanto me daba,
callada, ciega y sorda
a todo lo que en el mundo
no fuese él.

Ahora sus palabras
y todo con lo que de el
me he quedado
me acompañarán cada día
hasta que sea el momento
de retomar el camino.