En el año y poquito más, que llevo en "La Coctelera", me ha tocado ser mudo testigo y en algunos contados casos, testigo con voz y voto, de varias historias de amor.
Historias, que me han conmovido profundamente, que me han llenado de alegría, de tristeza, de confusión y mil sentimientos más.
Podría contar, por ejemplo, la historia de un par de almas, que debido a sus especiales circunstancias, se resistían a admitir lo que sentían uno por el otro y que afortunadamente, dejaron a un lado los miedos y ahora comparten una vida en común.
O tal vez, la historia de una pareja que la adversidad lejos de apartarlos, los ha unido, por que la lucha común que han librado contra las injusticias, que se cometían contra ellos, les sirvió para afirmar los lazos que los unían.
Hay otras con final menos feliz, historias en donde la inseguridad de uno u otro, impidió que se escribieran más páginas de algo que pudo ser maravilloso, si sólo hubiese habido un poco de voluntad.
Gente que vive en la búsqueda constante, que se desespera , por no saber que uno no debe "conformarse" nunca con nadie, que prefieren el "vivir mal acompañados, que solos".
También he visto como una persona, sufre por que la discriminan por sus preferencias sexuales, sin importar sus valores, su bondad, su gran corazón,el amor que sus hijos le profesan, etc. Hombres o mujeres solos que libran una batalla con la vida todos los días, por sobrevivir al lado de sus hijos, del abandono o pérdida de su compañero/a de vida.
Gente que se ha enamorado por primera o enésima vez, que se hacen amigos, sin haberse visto nunca,
que se pelean, que abandonan su espacio, que lo retoman, que hablan de política, cuando quieren hablar de amor, etc,etc.
De todas y cada una, he aprendido algo, que tal vez en su momento, aplique en mi propia historia, esa que nadie conoce, por que nunca la cuento.