Cuando no estabas
y aún no terminaba de inventarte
te iba tejiendo con sueños,
ya desde entonces
me cubrías con tu aroma,
y tocabas mis dedos,
te imaginaba de mil maneras,
de colores y sonidos,
trazaba a ciegas tus laberintos
y respiraba de tí,
caminaba ya tus caminos
pisando tal vez tus huellas,
adivinaba tus pasos
y bebía de tu mirada.
¿Será que ya desde entonces,
te conocía?
Por que al encontrarte
reconocí tu rostro,
o ¿Será tal vez,
que siempre estuviste conmigo?