Tengo el corazón quieto
en calma, en pausa,
tal vez lo tengo al rojo,
de mis emociones contenidas,
siente dos y mil veces
por cada letra que hoy escribo,
que alguna vez escribiré...
Bajo mi celeste techo
observo el mundo
y su loco andar,
anochece nostalgia
en mis manos sobre el pecho,
y sin embargo...
los caminos se dibujan
entre cartas perfumadas,
y al calce de cada uno
de mis intentos de poesía
entre las letras de mi nombre
estará el tiempo
invertido , reinventado
cada uno de los minutos
cada unos de los latidos
de el corazón, mi corazón.