Cuando el otoño y el verano
me regalaron tu presencia
sin tu permiso comenzè
a escribir esta historia,
de la misma manera, sin tu permiso,
te quiero un poco màs
conforme avanza el dìa
y te pienso por las noches.
No te preguntè si podìa quererte
o si tu querìas quererme,
si podia nombrarte a cada instante,
o dibujarte en las horas que
le robo a tu vida,
si puedo regalarte mis pensamientos
mis suspiros, mi sonrisa,
o mis desvelos,
sin tu permiso,
despierto contigo cada dìa,
sin tu permiso,
duermes conmigo cada noche.
4 comentarios
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados
« AQUELLA NOCHE | Inicio | OLA Y ARENA »








Concederiamos permisos pero tales cosas?... creo q lo mejor es sabernos abordados sin que nos pidan permiso :) amen sin pedir permiso :*** mil besos
Hechos consumados "mueven montañas".
Un beso.
Un abrazo, sin más. ;-)
me encantan los besos sin permiso.... ahí va uno!