Esto que sigue no es mío,pero lo dedico con todo mi corazón a un querido,muy querido amigo.
Hoy, Señor, sembraré un árbol dentro de mi corazón y en vez de frutas, colgarán de él los nombres de mis amigos.
Los amigos lejanos y los amigos cercanos,los antiguos y los recientes,los que veo cada día y los que raramente encuentro.
Los siempre recordados y los que ha veces quedan olvidados,los constantes y los inestables,los de las horas difíciles y los de las horas felices.
Los que sin querer herí y los que sin querer me lastimaron.
Aquellos a quienes conozco profundamente y aquellos de quienes me son conocidas también sus apariencias.
Los que poco me deben y aquellos a quienes mucho les debo.
Mis amigos jóvenes y mis amigos viejos mis amigas mujeres,mis amigos hombres y mis amigos niños.
Mis amigos humildes y mis amigos importantes.
Pondré también los nombres de todos los que pasaron por mi vida,desde mi infancia,los que conocieron mis sueños como niño y como joven y los que viven hombro con hombro,los afanes del hoy y del ahora.
Los que me admiran y me estiman sin yo saberlo y a los que quiero y admiro y aún no se los demuestro. Quisiera señor este día sembrar un árbol de raíces profundas,para que sus nombres no sean arrancados nunca más de mi vida.
Un árbol de Ramas muy extensas para que nuevos nombres venidos de todas partes,vengan a juntarse a los ya existentes.
Un árbol de Sombra grande para que nuestra amistad sea un remanso de paz enmedio de las tempestades de la vida.