En estos días estoy leyendo "Antología del cuento mexicano", donde me encontré esto que me gustó mucho, es del autor Rafael D. Juárez Oñate: título: Polifemo.
<"... yo no lo pregunto porque no creo en el alma..si creo..pero quiero saber por donde se va el alma,si tenemos alma,cuando morimos,porque..¡si lo he sabido no se me muere mi nietecito¡
¡Aquél mi hijo,cayó de cara al sol, a plomo,rígido y sin quejarse,el balazo le partió el corazón y por allí acaso,se escapó el alma en un borbotón de sangre cálida¡ Pero este...por que ha de saber que mi nieto se enfermó; que yo corrí como un loco en busca del viejo médico del batallón,amigo de campaña, y que mi amigo el médico,llegó y vió y pulsó y me dijo:--¡No tiene remedio--..no tiene remedio..es un alma que se va!.
Y ha de saber usted que yo no me conformé con lo que aquel cruel,mi amigo,me dijo....
...Cuando le vi agonizante cerré las puertas de la alcoba,cerré los cristales de la ventana,cerré hasta los resquicios de la madera, y cerré aquella boquita con mis besos,my bien cerrada,muy bien cerrada..a ver si podía irse aquella almita blanca...no,no saldría..¡estaba presa!
Y se fué..¿por donde? ¿cómo?
Por eso, me pregunto ¿cómo se van las almas de los que mueren?.¿En una mirada? ¿En un suspiro?
Por eso dicen que estoy loco, y yo me resigno a creerlo, porque, al fin y al cabo,fuera del hospital nada tengo y a nadie quiero y nada haría..aquí estoy bien.