Esa tarde de finales de agosto, recibí una llamada de mi tía Lulú, pidió que mi hermano y yo fueramos a su consultorio.
Ella es médico en el hospital donde mi padre estuvo hospitalizado.
"...Tienen que ser fuertes, su papá tiene cancer hepático, desgraciadamente lo hemos detectado muy tarde, está en etapa terminal,le quedan de tres a seis meses de vida.."
¿Ya no hay nada que hacer?--No, querida---¿Va a sufrir mucho?--Trataremos de que no sea así.
Esas fueron las únicas preguntas que le hice, no necesitaba saber más, siempre le agradecí, que nos hablara con claridad.
Mamá estaba con papá , a ella ya le habían dado el diagnóstico, por lo que esa tarde decidí no pasar a verlo , no tenia valor ni fuerzas.
¿Cómo describir el dolor que sentía en mi corazón?
Hubo días, en este trágico período de mi vida, que el dolor era tan grande que casi no me dejaba respirar.
En mis oraciones jamás hubo la petición de que papá no se fuera, lo único que pedía con toda mi alma era que no sufriera en ese camino que le tocaba recorrer.
El día que llevamos a papá a casa, mi tía Tuly, que es cristiana, llevó a una mujer, "La hermana Lupita" conocida mujer de fe, que oraba por los enfermos y que en muchas ocasiones había transmitido "sanidad" a otros hermanos en la misma situación. Ella se dedicó a hacer una oración de sanidad y entró en una especie de trance.
..Don Goyo está sanado, ahora solo tiene que agradecer a Dios, le voy a pedir que todos los días lea el libro del profeta Isaías cap 53 " y por sus llagas hemos sido sanados". Semanas después mi papá no podía leer, ni mucho menos sostener la biblia, asi que yo lo hacía en su lugar. Cada día el se consumía más y más, pero jamás , jamás se quejó de un solo dolor.
Tenía semanas sin probar alimento, su cuerpo ya no lo asimilaba, y frecuentemente vomitaba sangre. En los períodos más críticos yo solo atinaba a arodillarme al pie de su cama, y pedirle a Dios que ya parara, que ya se llevara a mi papá, que no lo hiciera sufrir más y que por favor le compensara tanto dolor , que lo recibiera con los brazos abiertos.´
La tarde del 21 de noviembre de 2003, mi hermana acababa de asear a mi papá y salió de su habitación, así que mi mamá entró en su lugar y se sentó a su lado y el mirando a la ventana le dijo a mamá "Apaga la luz, viejita, está muy brillante y quiero dormir" así falleció, tomando la mano de mi madre.
Días después ella me dijo, que lo que ella pedía en sus oraciones era el estar a su lado cuando fuera la hora. Dios que es tan generoso también a ella le concedió lo que pedía.