Ayer mi madre y yo fuimos a ver como desmantelaban la casa en la viviamos cuando yo era niña.
No me ha causado gran impresión, cuando nos fuimos de ahi, yo tenía 15 años, sin embargo a ella si.
Empezó a decirme que en esa casita de madera y techo de lámina, habiamos pasado fríos y hambre, que había sido tiempos muy difíciles.
Al escucharla no pude menos que sorprenderme, frío? hambre? de ninguna manera ¡ hemos de estar hablando de casas diferentes, yo jamás pasé frio ,aunque por las rendijas de las viejas tablas se colara el aire,
era por esas mismas rendijas por donde entraban los primeros rayos de sol que iluminaban mi carita, excelente despertador para anunciar que ya era hora de prepararme para ir a la escuela.
¿Goteras? Ahhh, te refieres a esos agujeritos que tenia el techo donde mágicamente en el piso azul alguna vez pude ver dibujado uno de varios eclipses que me ha tocado vivir.
Cuando había fuertes rachas de viento del norte, una manta que servía de cielo entre el techo y el suelo subía y bajaba como la vela de un barco o asi a mi me lo parecía.
Bueno y que decir del hambre, en mi mesa nunca faltó algo que llevarme a la boca ,es más incluso había espacio para darme algo dulce ya fuera una bebida caliente sabor chocolate, en esas mañanas que tu llamabas "frías" o un delicioso mango en las cálidas tardes de verano.
No me has discutido más, te has quedado pensando que tus esfuerzos valieron la pena después de todo.